TRANSMISIOA-BITARTEKARITZA

“La dan­za está en todo; la dan­za está en todxs”

A lo lar­go de su tra­yec­to­ria pro­fe­sio­nal, Myriam Perez Caza­bon ha entre­la­za­do tres ver­tien­tes de tra­ba­jo —la crea­ción, la inter­pre­ta­ción y la docen­cia—, per­mi­tien­do que se apo­yen y nutran mutuamente.

Comenzó su labor en la ense­ñan­za y trans­mi­sión de la dan­za con­tem­porá­nea en 2004, desa­rro­llan­do su acti­vi­dad en diver­sos cen­tros y espa­cios públi­cos y pri­va­dos del País Vas­co median­te cla­ses regu­la­res y talle­res pun­tua­les. Ha com­par­ti­do sus cono­ci­mien­tos y su enfo­que de la dan­za con­tem­porá­nea con par­ti­ci­pan­tes de todas las eda­des —niños, adul­tos y per­so­nas mayo­res, tan­to pro­fe­sio­na­les como afi­cio­na­dos—, una labor que con­tinúa desem­pe­ñan­do en la actualidad.

Insis­te en la gran­de­za de los peque­ños ges­tos y la fuer­za de los movi­mien­tos más deli­ca­dos, impul­san­do la bús­que­da de sig­ni­fi­ca­do y plas­ti­ci­dad en la cons­truc­ción de narra­ti­vas cor­po­ra­les poéticas.

Abor­da la dan­za de mane­ra simi­lar a la esc­ri­tu­ra, desa­rrollán­do­la de for­ma sinesté­si­ca a través del diá­lo­go y la inte­rac­ción de diver­sas dis­ci­pli­nas artís­ti­cas. La expe­ri­men­ta­ción, la explo­ra­ción, la impro­vi­sa­ción y el jue­go ocu­pan un lugar des­ta­ca­do en su práctica.

Pres­ta espe­cial aten­ción a la pre­sen­cia, al ser y al estar, y en rela­ción con ello, a la nece­si­dad y auten­ti­ci­dad del movi­mien­to. Uno de los ejes cen­tra­les de su len­gua­je de dan­za y de su prác­ti­ca de movi­mien­to es el cul­ti­vo de la mira­da, el ahon­dar en la narra­ti­va de la mirada.

En los últi­mos años, cola­bo­ra tam­bién en pro­yec­tos de media­ción. Su obje­ti­vo es acer­car la expe­rien­cia de la dan­za con­tem­porá­nea y la expre­sión des­de el movi­mien­to a per­so­nas y gru­pos diver­sos, así como ofre­cer la ampli­tud de opcio­nes y modos para la acción, la expan­sión y la pre­sen­cia de los cuer­pos. En otras pala­bras, ayu­dar a que todos sien­tan la dan­za cer­ca­na; inten­tar que la dan­za abra­ce a todos; hacer que la dan­za sea acce­si­ble para todos.

“Cuer­pos diver­sos; dan­zas diversas”

En sus pro­yec­tos de media­ción, Myriam se sitúa en el espa­cio entre la dan­za con­tem­porá­nea y las per­so­nas, actuan­do como puen­te, esti­mu­lan­do la atrac­ción mutua e impli­can­do en la prác­ti­ca el desa­rro­llo de la crea­ti­vi­dad y la imaginación.

De este modo, con­ci­be su papel de media­do­ra como una labor orien­ta­da a visi­bi­li­zar y expan­dir la dan­za, la crea­ti­vi­dad y la ima­gi­na­ción: recur­sos inhe­ren­tes en todos los cuer­pos y valio­sos para la cons­truc­ción de narra­ti­vas per­so­na­les y colectivas.

NERI(H)ARI

neria­ri

neri — hari   

(H)            

(espa­cio y tiem­po dedi­ca­dos a pro­yec­tos per­so­na­les ‑a lo mío-)

(nexo entre Myriam y el públi­co, afec­tar en ambos sentidos)

(inau­di­ble o invi­si­ble; pero per­cep­ti­ble, sensible)